la película narra la historia del sacerdote de Palermo Giuseppe Puglisi, asesinado por la mafia siciliana ante la iglesia de la que era párroco el 15 de septiembre de 1993 –día en que cumplía 56 años-- y cuya causa de beatificación como mártir está en estudio. Don Pino Puglisi fue «culpable» de preocuparse por los niños del barrio Brancaccio de Palermo, un valor que entró en conflicto con los intereses del poder mafioso y que le costó la vida. A estos niños, que jugando a hacerse los duros acaban en la calle vendiendo heroína, don Pino logró regalarles una sonrisa, una esperanza y una vida que parecía perdida.
El párroco de San Gaetano, un hombre desarmado, que había decidido cambiar la mentalidad de las personas con las que él mismo había crecido. Abrió un centro de acogida que para muchos niños significó la salvación.
Su compromiso fue truncado por los «jefes» del barrio que, después de las amenazas, pasaron a los hechos. Su reacción ante los asesinos, acogidos con una sonrisa, turbó a uno de ellos, desde 1997 colaborador de la Justicia.
La intención del director, Roberto Faenza, no ha sido hacer una película política. «No quería dar a los mafiosos esa fascinación que les otorgan muchas películas, especialmente americanas, sino describir a estas personas por lo que son: miserables, homúnculos», ha afirmado.
No fue fácil sacar adelante el proyecto, pues nadie quería producir la película, asegura Faenza. De igual forma surgieron obstáculos para la grabación: sólo algunas escenas se han rodado en Brancaccio. «Se nos desaconsejó hacer demasiadas tomas y nos “advirtieron” que rodar una película sobre la vida de don Puglisi en Brancaccio reabriría heridas muy profundas», ha añadido.



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